Parte 1: El Bautismo eléctrico
Parte 1: El Bautismo eléctrico
La nave era
tosca, como si de una mísera caja de madera con forma de barco se tratase, cosa
que inspiraba nula confianza en el joven. -¿Listo, muchacho? - Preguntaba el
capitán, un hombre barbudo y de aspecto aventurero, quien se veía muy
emocionado por iniciar un nuevo viaje con el novato. -S-supongo, capitán, jamás
me entusiasmo mucho volar en estas cosas…-. –Tranquilo. La primera vez, todos
se asustan, pero estoy seguro de que te encantara el viaje- El hombre se montó
en su nave, extendió la brillante vela, y la nave se echó a andar.
La nave se
sacudió mucho de repente, y en menos de un segundo ya se encontraban en lo
alto, volando muy velozmente. -Wow! ¡E-esto está yendo muy rápido, demasiado
rápido!- Exclamo el muchacho no muy emocionado precisamente, y sintiéndose
mareado. –¡Es por eso que es tan divertido, jajajaja!- el capitán reía como si
se tratara de un paseo en bicicleta, pero de hecho estaban a más de 200 metros
sobre el nivel del mar, y además se encontraban ya muy lejos de la costa.
-Fuwaaaah mira
esa belleza. ¡Ese es nuestro objetivo, niño!- El capitán señalo al frente, pero
el muchacho estaba muy concentrado en no vomitar como para ver de qué se
trataba, hasta que sacudió la cabeza y miro hacia donde le indicaba el hombre.
–Adonde, que-…es broma, ¿cierto? E-está jugando-. Pero no, el capitán no
bromeaba. Frente a ellos se alzaba una inmensa tormenta negra, un nubarrón de
no menos de 30 kilómetros de diámetro y 5 de alto, a través del cual se podían
ver relámpagos siendo despedidos al mar, y una fuerte luz roja emanando desde
el interior. La nave parecía poco más que un mosquito volando hacia un globo de
helio.
-Bien niño,
saca el aparato, ¡estamos por entrar!- Exclamo el hombre mientras se
precipitaban hacia la enorme masa oscura. – ¡S-si!- Entonces el muchacho saco
de una caja un extraño aparato, era como una jarra de vidrio con filamentos en
su interior, de cuyos costados salían dos mandobles, también tenía una tapa
plegable en la parte trasera, y de su extremo se extendía una larga vara de
metal dorado. Estando en tierra, el muchacho había visto ese aparato
incontables veces: era un Captura-relámpagos.
De pronto,
todo se oscureció, y la lluvia empapó a ambos viajeros. La nave iba de un lado
hacia el otro, siendo sacudida por los fuertes vientos de la tormenta, a la vez
que esquivaba los incontables relámpagos. –Tres a la derecha, ocho a la
izquierda, ¡Y UNO AL FRENTE!- De repente el capitán se lanzó de cabeza contra
un relámpago mientras reía como un maniático. –Uooooooosooo, creías que íbamos
a chocar, eh?-. No hace falta decir que el muchacho casi muere de un infarto
durante.–¡No vuelva a hacer eso, carajo!- . –Está bien, está bien. Dios, que
sensibles son los niños de hoy día jajaja. De acuerdo, ahí puedo ver un buen
cumulo, prepara el aparato, como te enseñé.- Dicho esto se dirigieron hacia un
extraño torbellino de luz que se desprendía de una nube, era lo que llamaban
“un buen cumulo”, o sea, una buena fuente de relámpagos. Entonces el capitán
comenzó a girar en círculos alrededor del cumulo, acercándose cada vez más y
más. –Recuerda niño, en el momento en que un rayo salga de ahí, debes acercar
la vara dorada lo más cerce del centro como te sea posible, solo así podrás atraparlo. Y
si el relámpago se sacude mucho estando en el frasco, abre la tapa de atrás tan
pronto como te des cuenta para que pueda salir, de lo contrario explotarás.- Le
dijo el hombre al muchacho, que comenzaba a temblar al ver tan de cerca aquella
masa luminosa. –Entiendo, ha-hagámoslo.- -¡Esa es la actitud!-
El muchacho se
acercó lo más que pudo al borde de la nave, reclinándose en la madera y
estirándose lo más que pudo con el aparato en sus manos, perdiendo el equilibrio a
causa de los infernales vientos que en aquellas alturas corrían, a la vez que sentía
un terrible vértigo al mirar hacia abajo; caer desde esa altura era sinónimo de
morir. Entonces el primer relámpago brotó en su dirección. El estruendo que
hizo era estridente, y su brillo era enceguecedor. Sin embargo el muchacho no
logro atraparlo, se había encogido sobre sí mismo del susto. –Lo-lo siento, lo
intentare otra vez-. Esta vez, el muchacho acercó la vara hacia el centro del
cumulo, solo que esta vez, el relámpago fue en su dirección, estirándose por
sobre la vara, rodeándola en un espiral luminoso, entrando con una fuerza
descomunal dentro del frasco, lo que empujo al muchacho hacia el otro extremo
de la nave. – ¡Wow, niño! ¿¡Estas bie-pfff jajaajajjajaja, mira tú cabello!!!-
El capitán se mofaba desde el piso de la nave de los cabellos del muchacho, que
habían quedado tensados hacia arriba por efecto de la electricidad. –S-¿sigo
vivo?-. –Sí, sigues con vida, aunque te ves ridículo. Buena ‘trapada muchacho,
¡nada mal para un novato!- El hombre festejaba la primer atrapada de relámpago del
joven, quien ya más tranquilo contemplo aquella masa liquida brillante que
tenía entre sus manos. Al regresar a tierra, ese relámpago seria condensado y
enfriado, lo que lo convertiría en una gema incandescente de belleza
incomparable.
-Bueno, ya es hora de regresar, esa atrapada es suficiente por hoy- Y con eso, el capitán retomo el control de la nave, pegó media vuelta y se dirigió de regreso a la costa. –Sabes, yo la verdad no tenía mucha fe en ti. Digo, un muchacho escuálido por poco esquele-…- De repente, el hombre dejo de hablar, y su normalmente alegre y jovial rostro se puso serio en menos de un parpadeo. –Hmm ¿Que ocurre, Capitán?- El hombre se volteó de repente, su rostro estaba atento y miraba en todas direcciones. –Capitán, dígame algo, ¡Por favor!- .-¡Abajo, abajo, abajo, abajo!- El hombre agarró al muchacho de la camisa y lo arrojó al piso. –Pero-¿¡que es lo que pasa?!-. Entonces, un rugido gutural se escuchó desde arriba en el cielo, y una sombra podía verse entre las nubes lejanas, a contraluz con los relámpagos que la figura desprendía. –Es un dragón…- contestó el capitán.
Continuará...tal vez.
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